Adquisiciones - ¿Por qué?
Según el estudio "¿Por qué se compran y se venden las Empresas en España?", publicado conjuntamente por el Instituto de Estudios Económicos y Closa M&A, las empresas españolas se han embarcado durante la última década en la compra de compañías motivadas por hasta 40 razones distintas de carácter estratégico, financiero, organizativo o comercial.
La mayoría de las razones expuestas en el estudio están relacionadas entre sí ya que unas son consecuencia de las otras. No obstante, una de ellas sustancialmente recoge las distintas motivaciones que en cada caso mueven a diferentes empresas españolas a crecer mediante la adquisición de otras compañías: La creación de valor.
Esta razón tiene posteriormente muy diversas manifestaciones en cada caso: el acceso a ciertas tecnologías, la integración vertical para ganar competitividad, el liderazgo en un mercado, la inversión de liquidez, el oportunismo, la diversificación para reducir el riesgo del accionista, la internacionalización de la compañía, el desarrollo de economías de escala, como medida defensiva ante la concentración de clientes, como medida defensiva ante el crecimiento de la competencia, para evitar acercamientos hostiles de otras compañías, el desarrollo de mercados complementarios, motivos fiscales, etc.

Las empresas tienen que ser competitivas, si quieren sobrevivir y continuar atendiendo a todas las partes involucradas. Esta afirmación reconoce que el destino a largo plazo de una empresa depende de una relación financiera con cada parte involucrada. Los empleados buscan salarios competitivos y otras prestaciones. Los clientes quieren productos y servicios de calidad a precios competitivos. Los proveedores y entidades de crédito demandan que se les satisfagan los compromisos financieros en los vencimientos pactados. Para satisfacer estas demandas, la compañía debe generar suficiente tesorería a través de una gestión eficiente del negocio. Este énfasis en el concepto del flujo de caja a largo plazo es la esencia del valor para la compañía. Así pues, una empresa cuando crea valor no lo hace tan sólo para sus accionistas sino también para todas aquellas otras partes involucradas. La compra de compañías como elemento generador de valor sostenible a largo plazo debe reconocer este complejo contexto de intereses diversos.
A menudo se ha creído erróneamente que el crecimiento vía adquisiciones estaba reservado a las grandes compañías y que las compañías medianas (y sobre todo las pequeñas) estaban condenadas a vegetar en el mercado a la espera de ser adquiridas por un competidor mayor o de desaparecer por la falta de tamaño en un entorno competitivo. Esta opinión estaba basada en la creencia de que la limitada capacidad inversora de las empresas medianas sólo les permitía optar a un fuerte crecimiento orgánico. Sin embargo, el desarrollo del mercado de capitales y la existencia de mercados fragmentados a dado lugar a procesos de concentración liderados por empresas medianas con el apoyo de inversores financieros.

